lunes, 11 de febrero de 2013

Un deseo.


Pocos hombres en verdad me han puesto nerviosa, pero frente el, me tiembla el cuerpo,se me herizan los bellos, y me vuelvo una mocosa risueña;
mis deseos mas carnales, se escabullen a lo largo de mi cuerpo, partícula por partícula mi piel se vuelve loca,
mi espiritu se desencadena, y al igual que mi energía; se vuelven presas de la expansión,
mi alma anhela mas allá de lo que acostumbra,
y mi boca, dibuja una sonrisa, de aquellas pocas que te hacen vibrar al ritmo de una ilusión,
planteo sin mas ni mas que,
deseo compartir contigo la alegría de la vida, del saber, de jugar, de aprender, y no excluyo, tristeza, ni pesar  ni dolor; o ¿cómo te enteras de que, efectivamente no te fallaría?:
como puedes ver mis intenciones no son nada modestas, y como supones ya, tu existencia hace que mi corazón se exalte,
te deseo, con la intención de algún día, amarte.

sábado, 14 de abril de 2012

Una respuesta.


Sabes a vos lo encontré hace un rato 
pero no lo toque y tampoco lo vi
lo sentí e imagine, 
con esa seguridad innata,
supe que vos estabais en el mismo planeta que yo,
también supe que hablabais el mismo idioma,
pero aun tenia duda de cómo es que lo encontraría
y en el ocaso en que nuestras vidas se cruzaron,
no quise dejarlo ir, 
 como cometer tal crimen
si convirtió mis noches en rostros,
de esencia perdurable de cada tarde y cada crepúsculo
cuando el pesar de las visitas a su hogar se convertían en goce
y si me daba cuenta....
había perdido la cordura de una manera tan dulce y sana
que la angustia no asistía a mis pesares
y con esto me preparo a advertir
que sois el que me hace creer
el que anima mi vuelo;
supero ventiscas y ventarrones
despido el temor a planear o aterrizar
pues en mis manos usted siembra la esperanza;
escribiendo y recordando a mi mente le rondan
numerosas canciones que hablan de amor
libertad y esperanza
apenas caigo en cuenta que mis palabras son solo redundeos
y le pido se percate de la densidad de los anhelos que ahora enclarecen mi espíritu.

Aletsse Vargas

jueves, 5 de abril de 2012

No te salves


No te quedes inmóvil 
al borde del camino 
no congeles el júbilo 
no quieras con desgana 
no te salves ahora 
ni nunca 
no te salves 
no te llenes de calma 
no reserves del mundo 
sólo un rincón tranquilo 
no dejes caer los párpados 
pesados como juicios 
no te quedes sin labios 
no te duermas sin sueño 
no te pienses sin sangre 
no te juzgues sin tiempo 

pero si 
pese a todo 
no puedes evitarlo 
y congelas el júbilo 
y quieres con desgana 
y te salvas ahora 
y te llenas de calma 
y reservas del mundo 
sólo un rincón tranquilo 
y dejas caer los párpados 
pesados como juicios 
y te secas sin labios 
y te duermes sin sueño 
y te piensas sin sangre 
y te juzgas sin tiempo 
y te quedas inmóvil 
al borde del camino 
y te salvas 
entonces 
no te quedes conmigo.


Mario Benedetti.